sábado, 1 de junio de 2013

ALCOHOLISMO Y EXCLUSIÓN SOCIAL


El alcoholismo es una de las adicciones más frecuentes. Es habitual que se vincule con un vicio y se vea a la persona alcohólica como la única responsable y causante de su situación. No obstante, el alcoholismo es una enfermedad que afecta a gran parte de la población, aunque en muchos casos no se percibe hasta sus últimas consecuencias.

Como he señalado se trata de una enfermedad, una enfermedad progresiva, crónica y degenerativa. Está caracterizada por daños físicos en todos los sistemas del organismo, siendo los más complicados los que se relacionan con el sistema cardiovascular, el sistema nervioso y el hígado.

¿En qué ámbitos de nuestra vida influye el consumo excesivo de alcohol?

En el ámbito laboral la capacidad de trabajo se resiente progresivamente, siendo frecuentes los retrasos, los accidentes y las bajas laborales, pudiendo perder su puesto.

Como consecuencia de desatender los asuntos laborales, puede llevar también a una pérdida del nivel social, e incluso a la mendicidad en casos extremos.  Todo esto puede ocasionar actitudes de rechazo y pérdida de relaciones y amistades, siendo frecuente que el enfermo alcohólico acabe aislado.
Las relaciones familiares sufren deterioros, en algunos casos se rompen por completo. Los reproches, los celos, las discusiones, las agresiones, forman parte de la vida cotidiana y no es raro que desemboquen en separaciones matrimoniales y dispersión de la familia.

Las consecuencias que el alcohol ejerce sobre el empleo y las redes de apoyo pueden encaminar
al individuo hacia todo un proceso de exclusión social o desafiliación.

Robert Castel establece una correlación entre la situación laboral y la participación de las redes de sociabilidad, que dará lugar a lo que metafóricamente denomina una de las “zonas de cohesión”, distinguiendo entre la zona de integración, de vulnerabilidad y exclusión o desafiliación. No cabe ni decir que lo ideal para la vida en sociedad es estar integrado en la zona de inclusión, que se caracteriza por la estabilidad, tanto en el ámbito laboral, como relacional, pero además nos proporciona sentido vital y un lugar o status en la sociedad de la cual formamos parte, y también por qué no destacar que existe gracias a que el individuo forma parte de ella. Por su parte, la zona de vulnerabilidad se caracteriza por la precariedad que sufre el individuo en las dos dimensiones fundamentales de la integración social ya mencionadas el empleo y las redes de apoyo. Esta zona está situada en una posición estratégica, en la medida que es donde se produce el debilitamiento del bienestar social y la transmisión hacia la exclusión. Finalmente aquellas personas que estén excluidas del mundo laboral y además carezcan de relaciones sociales, estando en situación de aislamiento social, pertenecen a la zona de exclusión o desafiliación.

Hay que poner en marcha todos los dispositivos posibles para que desaparezca la invisibilidad de estos colectivos, y la incorporación de mediadores sociales que trabajen con estrategias de acercamiento para acceder a ellos y servir de puente entre los dispositivos asistenciales y los propios afectados.

Esto ha llevado a crear centros específicos de media y larga estancia, con programas de tratamiento intensivo al mismo tiempo que trabajar con técnicas de reducción de daños, entrevista motivacional y programas de integración.




Raquel Reyes Torres
2ºC, C1.

 
 


Las nuevas formas de discriminación: la aporofobia.


La aporofobia, es una fobia que representa el miedo hacia la pobreza o a los pobres en sí. Aunque también puede interpretarse como la repugnancia u hostilidad ante el pobre, el sin recursos o el desamparado. Tal sentimiento y tal actitud son adquiridos, la aporofobia se induce, se provoca, se aprende y se difunde a partir de relatos alarmistas y sensacionalistas que relacionan a las personas de escasos recursos con la delincuencia y con una supuesta amenaza a la estabilidad del sistema socioeconómico.

La aporofobia se alienta en cada uno de nosotros a través de un mecanismo psicológico que carece de base lógica: la generalización apresurada. Partiendo de algunos casos particulares en donde se utilizan palabras despectivas (este mendigo hizo esto, aquel desaliñado hizo lo otro...), se alcanza una conclusión general de tipo universal: “Todos los mendigos son peligrosos”. Evidentemente, tales generalizaciones son falsas, pero estamos tan acostumbrados a hacerlas que a menudo nos pasan desapercibidas.

La diferencia clave entre aporofobia y xenofobia o racismo según algunos autores, está en el hecho de que hay sociedades que no les importa aceptar a inmigrantes o a miembros otras etnias siempre y cuando estas cuenten con buenos recursos económicos, fama u otros bienes.

Pero, ¿por qué encuentra la aporofobia un terreno abonado para florecer en nuestras sociedades occidentales? Una posible explicación puede estar en cierta “mala conciencia” que nos recuerda que las situaciones de desamparo son, en cierta medida, una responsabilidad de todos los que estamos acomodados. En ese sentido, el que haya pobreza es signo de cierto grado de fracaso social. Es un síntoma de que el sistema en el que estamos instalados no es todo lo justo que debería ser. Pero entonces, mientras que algunas personas reaccionan positivamente, proactivamente, comprometiéndose en tareas de reforma social para hacer un mundo cada vez más justo, otras personas reaccionan negativamente, reactivamente, despreciando y culpando a los pobres mismos de su situación de marginación y colgando sobre ellos todo tipo de etiquetas peyorativas.

La aporofobia se centra actualmente, en las sociedades que llamamos “desarrolladas”, en colectivos que se suelen considerar “no productivos”, esto es, parados, trabajadores con escasa cualificación profesional, jóvenes que buscan su primer empleo, trabajadores sometidos a condiciones laborales muy precarias en cuanto a salario y continuidad, jubilados sin una pensión o con escasa pensión, personas enfermas o con discapacidades severas que no consiguen empleo y carecen de recursos económicos, familias monoparentales de escasos ingresos, minorías étnicas tradicionalmente marginadas, inmigrantes que aún no han conseguido insertarse legalmente en el mercado laboral, etc. Estos colectivos están formados a menudo por personas que no permanecen en ellos de por vida, pero el colectivo permanece.

En el caso europeo, tampoco parece dudoso que la aporofobia es el principal obstáculo para emprender unas políticas más comprometidas con la ayuda real a los inmigrantes y a sus países de origen. Se les rechaza por ser pobres y se les culpa de su desesperada situación, al tiempo que se manipulan los medios informativos para magnificar la supuesta amenaza que supone su instalación en Europa. Se olvida por un momento que millones de europeos han estado emigrando durante siglos hacia todos los países del mundo, incluidos aquellos de los que ahora nos vienen los inmigrantes pobres. La aporofobia, nubla la memoria histórica y contribuye a la percepción distorsionada del otro como una amenaza a nuestra calidad de vida. Pero si queremos tomar en serio los valores de justicia que se expresan en los textos constitucionales y en las declaraciones solemnes de Derechos Humanos, habremos de tomar serias medidas para evitar el avance de esta lacra. 

Lo ideal sería una convivencia intercultural basada en el respeto activo, en las libertades iguales, en la igualdad de oportunidades, en la solidaridad y en la solución pacífica de los conflictos. Sin embargo, estos aspectos distan mucho de la realidad.

¿Seremos capaces de eliminar las fronteras discriminatorias? Hoy en día, podemos responder sin duda que no. 

LAURA LÁZARO MÓNICO
C1

viernes, 31 de mayo de 2013

MINORÍAS ÉTNICAS

El Estado de Bienestar se define como un modelo de organización social, mediante la cual el Estado provee ciertas  garantías sociales a la totalidad de los habitantes de un país. Correspondiendo a los objetivos generales de este modelo de Estado, se encuentra como  garantía, una justicia y nivel de vida dignos para la totalidad de la población y la posible satisfacción del conjunto de normas y principios por el que se rige la sociedad.

A pesar de que el hecho de que “todas las personas deben contar con las mismas oportunidades de acceso a la vida laboral, social, cultural y familiar, y no pueden ser discriminadas por ningún tipo de motivo”, esté estipulado como principio universal y forme un pilar fundamental en el buen funcionamiento de una sociedad que se rige por un Estado de Bienestar, en innumerables ocasiones no se lleva al terreno práctico y se incumple.

Para que un grupo sea considerado “grupo étnico”, según Barth, debería reunir las siguientes características: auto perpetuación biológica, compartir ciertos valores culturales fundamentales, creación de un campo propio de comunicación e interacción, pertenecer al grupo serviría de identificación como tal por otros. De esta forma, las minorías étnicas suelen ser el segmento de la población que más se ve afectado por ello, debido a que dicho grupo se distingue a grandes rasgos por tener una lengua, religión, origen histórico o raza propia, diferenciándose así de las características sociales que imperan en la  mayoría.

Los gobiernos de las distintas naciones pertenecientes a la ONU (Organización de las Naciones Unidas) tienen a su cargo una serie de obligaciones para asegurar que los derechos de las minorías étnicas se lleven a cabo, y para garantizar dichos derechos, se han ido desarrollando una serie de leyes convenciones, o acuerdos, de los que a continuación se destacarán algunos fragmentos.

Son muchos los acuerdos que se han firmado entre los gobiernos para así adquirir una serie de compromisos que, entre otros, aseguren los derechos humanos a las minorías étnicas (Declaración de Copenhague en 1995, Declaración de Beijing, Declaración de los derechos de las personas pertenecientes a Minorías Nacionales, Étnicas, Religiosas y de Idioma en 1992, etc.) A continuación se adjuntará un fragmento de la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de Viena, celebrada en 1993, a modo de ejemplo.

"El respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales sin distinción alguna es una regla fundamental de las normas internacionales de derechos humanos... La pronta y amplia eliminación de todas las formas de racismo y discriminación racial, de la xenofobia y de otras manifestaciones conexas de intolerancia es una tarea prioritaria de la comunidad internacional... Considerando la importancia de las actividades de promoción y protección de los derechos de las personas pertenecientes a minorías y la contribución de esas actividades a la estabilidad política y social de los Estados en que viven esas personas... La Conferencia Mundial de Derechos Humanos reafirma la obligación de los Estados de velar por que las personas pertenecientes a minorías puedan ejercer plena y eficazmente todos los derechos humanos y las libertades fundamentales sin discriminación alguna y en condiciones de total igualdad ante la ley... Las personas pertenecientes a minorías tienen derecho a su propia cultura, a profesar y practicar su religión y a emplear su propio idioma en público y en privado, con toda libertad y sin injerencia ni discriminación alguna.... La Conferencia Mundial de Derechos Humanos expresa su consternación ante las violaciones masivas de los derechos humanos, especialmente el genocidio, la "limpieza étnica" y la violación sistemática de mujeres en situaciones de guerra, lo que da lugar al éxodo en masa de refugiados y personas desplazadas. Condena firmemente esas prácticas odiosas y reitera su llamamiento para que se castigue a los autores de esos crímenes y se ponga fin inmediatamente a esas prácticas... La Conferencia Mundial de Derechos Humanos insta a los Estados y a la comunidad internacional a promover y proteger los derechos de las personas pertenecientes a minorías nacionales o étnicas, religiosas y lingüísticas... Las medidas que deben adoptarse, abarcarán, cuando proceda, la facilitación de la plena participación de esas minorías en todos los aspectos de la vida política, económica, social, religiosa y cultural de la sociedad y en el progreso y desarrollo de su país...”
Parte I párrafo 15, 19 y 28; Parte II párrafo 26 y 27.



Concretamente en España, uno de los planes de acción más desarrollados para combatir la discriminación de estas minorías, está enfocado a las personas de raza gitana. El Programa de Desarrollo Gitano, el cual siempre ha estado adscrito al área de Asuntos Sociales, ha financiado proyectos de integración social, entre otros. En 2005, y también ligado al ámbito de la Política Social, se creó el Consejo Estatal del Pueblo Gitano, con el fin de ser un órgano consultivo que sirviese también de participación para la población gitana.

            A pesar de que, en gran parte gracias a estos planes de intervención, se ha producido una notable mejoría en la riqueza económica de dicho colectivo, no está todo conseguido. Según los últimos datos que muestra el informe FOESSA,  “pertenecer a la comunidad gitana es el mayor factor de riesgo asociado a la exclusión social (el 14% de los hogares de familias gitanas se encuentran en situación de exclusión severa).”
            Este hecho, también se refleja  a nivel internacional, habiendo sido violados en determinados países y en numerosas ocasiones, los derechos humanos. Lo cual, hace ver que en algunos casos, los convenios o planes acordados no son efectivos.

Como se puede observar, a pesar de haberse diseñado distintas estrategias para conseguir erradicar la situación de exclusión que sufren las minorías existentes en una determinada población, no se ha llegado a lograr ese objetivo y de hecho, en períodos de crisis por los que estamos pasando hoy en día, se intensifican de manera notable. Por este motivo, aunque sí que considero positivo el haber logrado firmar la mayoría de los distintos acuerdos existentes, ya que creo que tanto el contenido como el fin, son bastante acertados; considero que quizás sería de más utilidad no contar con tantos acuerdos meramente teóricos y sí con más planes de acción que lleguen a toda la población, llevando así, la teoría al plano real.

Además, me gustaría destacar la inmediata necesidad que tienen los países de que exista una concienciación social plena y verdadera. El hecho de que la totalidad de la población entienda la importancia que tiene incluir y tratar a todos los ciudadanos con el respeto y la dignidad que merece, haría no únicamente progresar en el plano individual, sino también en el social, consiguiendo un desarrollo muy efectivo a nivel nacional.

Así pues, me gustaría concluir expresando lo útil que considero el hecho de que como ciudadanos, despierte el interés en nosotros por informarnos a cerca de cuáles son los colectivos más discriminados de la sociedad, en qué situación real se encuentran, qué hacemos o estamos dispuestos a hacer para combatir su exclusión y cuáles son los resultados finales de dichas acciones. Y, por supuesto, establecer un compromiso personal que se base en no formar parte de una mayoría que excluye, discrimina y aísla a una parte de la sociedad.





 Ángela Crespo Herrador 2ºC-C1


África, el mejor ejemplo de Exclusión Mundial

Buscando un tema para mi nuevo blog, me ha venido a la cabeza África. Es mundialmente conocido como el lugar de la Exclusión Social, y aunque estamos acostumbrados a tratar sobre este tema, creo que no es para menos dedicarles una vez mas, nuestro interés.

Es el lugar donde se lleva al límite máximo el concepto de exclusión.
¿Igualdad de oportunidades? ¿Qué oportunidades tienen ellos para que pueda haber igualdad?
¿Cómo no van a acabar en la situación en la que se encuentran si nacieron en ella? ¿Quién le da la oportunidad de elegir?
¿Como van a salir de su situación si allí no hay salidas?
¿Condiciones y calidad de vida adecuada? En fin…

En los últimos años, África ha sido el objetivo principal de muchas ONGs, y de donaciones millonarias. Pero la realidad es que, la pobreza en África ha crecido en los últimos 25 años. En la actualidad, la realidad africana es dramática. Más de 300 millones de personas viven con menos de un dólar al día, 30 millones de niños menores de 5 años sufren desnutrición y el 43% de la población no tiene acceso al agua potable. Y esas cantidades millonarias de dinero, ¿Dónde esta? ¿Quién se encarga de administrarlo?

En África están 19 de los 20 países con mayor índice de mortalidad infantil y materno neonatal del mundo, ya que 4,5 millones de niños mueren cada año en África subsahariana, al igual que medio millón de mujeres por complicaciones durante el embarazo o en el parto. Estas muertes son prevenibles en el 86% de los casos. Un 45% de los recién nacidos fallece en las primeras 24 horas de vida.

África en sí, como zona, no es pobre, es muy rica en recursos naturales que hoy dia son las principales fuentes de beneficios, pero el problema esta en el saqueo de las riquezas por parte de países extranjeros. Nos venden la historia de que todos los gobiernos occidentales ayudan a África para mejorar sus condiciones de vida y que se acabe el hambre en el mundo, cuando la realidad es totalmente contraria, es África la que esta ayudando a estos países occidentales a enriquecerse, entro otros, nosotros.
La primera ministra de Mozambique, Luisa Dias Diogo, lo dijo en la conferencia anual del Partido Laborista, celebrado en Gran Bretaña a últimos de septiembre de 2005: “Ningún país está destinado a ser pobre. El mundo tiene los conocimientos, la tecnología y los medios para acabar con la pobreza. Lo que falta es la voluntad de actuar… No estamos pidiendo la caridad internacional, sino, mediante la asistencia y un sistema comercial mundial más honesto, pedimos sólo la oportunidad de ser socios iguales en un mundo próspero y justo”.

África esta llena de armas, que entran cada dia de forma legal e ilegalmente. Han sufrido guerras atroces, denominadas mejor como matanzas, a menudo presentadas como guerras civiles, pero que en el fondo son guerras económicas creadas con el único objetivo de saquear estos países a cambio de la vida de millones de personas. 

Para acabar, quiero compartir un video que ami personalmente me parecieron imágenes muy impactantes, pero aviso de antemano, que puede herir vuestra sensibilidad.

http://www.youtube.com/watch?v=YaG004y4-SU

Marta Gilgado Cillero, 2ºTSC C1

LA PRIVACIÓN DE ACCESO A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS: ¿UNA NUEVA FORMA DE POBREZA Y EXCLUSIÓN SOCIAL?

Cada día estamos rodeamos de móvil, ordenadores, tablets, etc. Desde hace pocos años nos pasamos el día “conectados”. Ya no somos capaces de imaginarnos un mundo sin Internet  y todas las ventajas que creemos que conlleva. Pero ¿podríamos encontrarnos ante una nueva forma de exclusión social?

Tras buscar información acerca del tema que he seleccionado, he encontrado una tesis muy interesante, escrita por María Isabel Martínez en el 2013, la cual se ha hecho la misma pregunta que yo. A continuación os haré una síntesis de lo que a mí me ha parecido más interesante de dicho investigación.

Mientras una parte de la sociedad de la información nos permite controlar todo lo que nos rodea desde una tablet, un ordenador o mismamente desde el teléfono móvil; permitiéndonos incluso controlar nuestro trabajo desde la cama. Millones de personas carecen de esa cama, vivienda y no tiene acceso a la más mínima de esas tecnologías.

En España, según el informe TIC hogares de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, un tercio de los hogares no tiene acceso a Internet, y un 31,7% de estos individuos pertenecen a una clase social baja o media/baja. Siendo la principal causa para no contratar este servicio, el no disponer de ordenador y considerarlo caro. Además el siE 2013 de Telefónica desvela que en el último trimestre de 2012 se han producido un millón de altas de líneas de datos para smartphones, con un precio medio de 23,2 euros al mes. En los últimos años nos estamos encontrando con una desigualdad de acceso tecnológico. Planteándonos ¿Qué sentido tiene todo esto en la situación en la que nos encontramos en la actualidad, en la que más del 21% de la población está por debajo del umbral de la pobreza?

Cada día presenciamos la transformación que la sociedad vive y vemos como las nuevas tecnologías evolucionan de una forma, y a una velocidad tal, que dejan atrás a todo aquel que no lleve el ritmo marcado por el progreso. La nueva Sociedad del conocimiento es, en sí misma, un arma de doble filo: siendo un elemento tanto inclusivo como exclusivo para aquella parte de la población, que si no se “engancha” y se conecta a la red, si no participa y se relaciona en sociedades virtuales quedará excluida y tendrá un riesgo de pobreza añadido a su desconocimiento, a su incultura, su aislamiento social.

Según algunos estudios, si conseguimos que más ciudadanos tengan acceso a las tecnologías de la información y hagan uso de la red, supondrá, que su riesgo de exclusión social disminuya, puesto que tendrá acceso a más información, a una calidad de vida mejor, etc.  Pero este problema ha llegado a más, ya que la situación actual de la economía y del mercado de trabajo, dificulta nuevamente la reincorporación de muchas personas al mercado laboral debido a que el acceso a las ofertas de trabajo, muchas veces, se realizan por esta vía.

La Fundación Orange en su informe 2012, nos verifica lo anteriormente expuesto, donde dice mucho de la necesidad de las nuevas tecnologías en la integración de la búsqueda de empleo: el 51% de los usuarios utilizan la vía electrónica para buscar empleo, y el 64% de los empleadores “curiosean” en el perfil social de los candidatos. Este dato demuestra la importancia que ambas partes otorgan al uso que se hace de la red, a lo que se refleja de nosotros y, en particular, en nuestros perfiles sociales.



Según la Fundación Telefónica, cuatro de cada cinco internautas utiliza Internet para comunicarse, llegando la cifra hasta 93,4% en el caso de los jóvenes de entre 16 y 24 años. El móvil es el método más utilizado, por encima de la comunicación entre personas y dejando atrás al fijo, el correo electrónico y al SMS. En cuando a frecuencias de uso nada gana, por el momento, al contacto persona a persona, seguido por los SMS y continuando por las llamadas al móvil, aunque si algo hay que destacar es el desmedido aumento que ha experimentado la mensajería instantánea, como MSN, WhatsApp, Line, Gtalk, etc.

Uno de los aspectos positivos que ha tenido esta nueva forma de comunicarse, es que han venido a cubrir las necesidades de comunicación de personas que por múltiples causas tenían dificultades para relacionarse, para salir de casa e incluso para contactar con otros individuos. Pero yo me pregunto ¿Qué pasa con ese 6,6% de los jóvenes que no utilizan estos medios? ¿Al igual que las empresas, si no están en Facebook o Twitter no existen?

Aunque todavía este imperante la forma de comunicación cara a cara, no debemos olvidar que la mensajería instantánea es la forma más regular de comunicarse por los jóvenes cuando no están con sus amigos, debido a su barato coste. Siempre sale más barato “wasapear” que llamar. Además es una de las técnicas más utilizadas para quedar los unos con los otros. Pero ¿y qué pasa con aquellas personas que no puedan permitirse pagar una línea de Internet en su móvil? Posiblemente si no pueden costearse Internet tampoco tendrán fijo, y probablemente no puedan enterarse de lo que sus amigos planean.

De momento ésta hipótesis no se podrá resolver a ciencia cierta, ya que solo estamos viviendo el principio de una nueva forma de comunicación. Si es cierto, que este “problema” no es el más importante referente a la exclusión social, ya que todavía hay personas que no tienen ni cubiertas sus necesidades más primordiales de supervivencia. Pero en un futuro ¿podríamos encontrarnos ante una nueva forma de exclusión social? Aunque todavía no tengamos la respuesta a esta pregunta, si es verdad que nos estamos encontrando con nuevos problemas de adicción, sobre todo entre los jóvenes, considerada por algunos expertos como una de las nuevas patologías del siglo XXI.





Andrea García García 
2ºC, C1


jueves, 30 de mayo de 2013

Niños huelepega: drogadicción por cemento de contacto


El cemento de contacto, también llamado solución o soluca, está dentro del grupo de inhalantes, es extremadamente peligroso y dañino para el cerebro y el organismo en general.

Los efectos que producen estas drogas es primero la sensación de euforia y segundo de aturdimiento después que conlleva a una perturbación psíquica grave que altera la inteligencia y la percepción.

A esto se suma, el efecto de duración de inhalante de 15 a 45 minutos lo cuál hace que la persona tienda a inhalar constantemente la sustancia tóxica.

Carol Falkowski, directora de Comunicaciones en Investigaciones de la Fundación Hazelden dice lo siguiente:

“El daño por abuso de inhalantes y solventes es profundo y permanente, el daño al cerebro y al sistema nervioso es irreversible, pues partes cruciales del cerebro son literalmente disueltas y su función ya nunca más puede ser restaurada.”

Características de los consumidores

Se puede observar generalmente en latinoamerica, son niños de la calle, que viven en ambientes marginales con bajos recursos , que han tenido problemas familiares o sucesos traumáticos, y deciden ese camino para olvidarse de “los problemas”.

A continuación expongo el vínculo donde se puede leer el testimonio de un niño de la página de una Organización llamada “Proyecto Niños Huelepega” [http://www.une.edu.ve/pnhp/testimonio.html]

Un dato positivo es que varias asociaciones y ONG's llevan a cabo proyectos para mejorar el futuro de estos niños, como el pequeño, del testimonio anterior que fue dado en adopción y ahora con 19 años está realmente agradecido por haberle rescatado de la miseria y haberle dado una nueva vida llena de esperanzas.

Siendo ésta mi última entrada en el blog, he elegido este tema porque son grupos que no se ven e incluso aveces no se sabe que existe, por ello vi necesario atravesar las barreras de la distancia y contar la problemática existente en otros lugares de la tierra con el objeto de hacer ver a estos grupos olvidados. Además de transmitir que entre todos podemos cambiar el rumbo en la vida de otras personas y con ello el mundo.


KATHERINE PATRICIA GUAÑA BARROS, C1.


 
Sin derecho a decidir sobre su maternidad, las mujeres ni son libres ni son iguales
El aborto: 1985-2013 de la despenalización al derecho
La primera ley del aborto en democracia la sacó adelante el PSOE, siendo ministro de Justicia Fernando Ledesma. Aunque fue inicialmente aprobada en 1983, tuvo que ser corregida en parte tras la sentencia del Tribunal Constitucional de 1985 (el PP la había recurrido) y entró en vigor ese año.
Establecía que el aborto era delito salvo en tres supuestos: violación (alegable en las primeras 12 semanas); malformación del feto (hasta la semana 22) y riesgo grave para la salud física o psíquica de la mujer (en cualquier momento). Los dos últimos supuestos requerían un informe médico.
El sistema de supuestos de 1985 (que el PP no tocó durante sus años de Gobierno) fue sustituido por uno de plazos con la ley de 2010, siendo ministra de Igualdad la socialista Bibiana Aído.
La ley establece que el aborto es un derecho de la mujer en las primeras 14 semanas (en ese plazo, no tiene que alegar ningún motivo); después permite abortar, hasta la semana 22 y previo informe médico, por “grave riesgo para la vida o la salud de la madre o el feto”; a partir de entonces, solo si el feto sufre “enfermedad extremadamente grave o incurable” o anomalías “incompatibles con la vida”.
El actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón (PP), ha dado algunas pistas de cómo será su ley: “Volveremos a una ley de supuestos”, aseguró. Solo ha citado dos: violación y “peligro cierto” para la salud física o psíquica de la madre. Y ha añadido que esos supuestos “no deben ser pretextos”: “Se deberán acreditar”. "No entiendo que se desproteja al concebido (con el aborto) por el hecho de que tenga alguna minusvalía o malformación”. Desaparecerá la posibilidad de que (las menores) aborten sin permiso de sus padres”, ha asegurado.
El resultado es previsible: solo un reducido número de mujeres cuya casuística entre en los limitados supuestos autorizados, podría abortar de forma legal. El resto, seguiría abortando, por supuesto, pero fuera de país o de la ley. Como en el franquismo. Volvería a ocurrir lo que ya hemos visto antes: que las mujeres de mejor posición, con mayor cultura, información y recursos, incluidas muchas católicas, irían a abortar al extranjero.
 
Nada hay más personal que el cuerpo y más íntimo que la sexualidad; pocos acontecimientos marcan tanto la vida como tener un hijo, o no tenerlo. Por obvias razones biológicas, esto es especialmente cierto para las mujeres. Los términos en que se regulan las decisiones sobre esta cuestión personal –quién, cómo, cuándo, dónde- son un asunto político, porque obligan a escoger entre distintas visiones del mundo.
Desde una visión laica vinculada a los valores ilustrados, el Estado debe ser neutral respecto a las opciones religiosas y morales de sus ciudadanos. Así, en un tema éticamente controvertido como el aborto, ni obliga a ser madre ni a interrumpir el embarazo: deja un margen dentro del cual la mujer, como ciudadana de pleno derecho directamente afectada, elige autónomamente si quiere o no tener hijos y cuándo. Se reconoce pues el derecho a decidir sobre la maternidad, se pondera con el carácter de bien jurídico del nasciturus y se refuerza la salud sexual y reproductiva con el fin de prevenir embarazos no deseados y reducir el número de abortos (un desenlace que, no nos engañemos, es siempre traumático). Esta es la posición que refleja la ley de plazos vigente en España desde 2010, semejante a las que rigen en la mayor parte de países de nuestro entorno.
Existen por otra parte las visiones políticas confesionales, donde la separación entre el Estado y un determinado culto tiende a difuminarse, al menos en los temas con implicaciones éticas. Aparece la tentación de convertir al Estado en agente secular del culto en cuestión e imponer la norma moral de éste al conjunto de la población, confundiendo incluso las categorías de pecado y delito. Este proceder limita la autonomía de todos los ciudadanos en lo que respecta a las preferencias religiosas. Pero para las mujeres la restricción va más allá, si prospera un cierto relato sobre la vida humana en el que la interrupción voluntaria del embarazo es homicida siempre y en todo caso, y la maternidad aparece como verdadero horizonte “natural” –es decir, socialmente válido- de realización femenina. En coherencia con tal relato, estas visiones políticas confesionales aspiran a prohibir la interrupción voluntaria del embarazo, convirtiéndola en hecho punible, o como mínimo a limitarla severamente.
No obstante, en contextos complejos –por ejemplo, una transición hacia la modernidad democrática- la correlación de fuerzas sociales y políticas puede dar lugar a que, aun sin reconocerse el derecho a decidir, se acepten algunos supuestos de despenalización del aborto. Este fue el tipo de contexto en el cual se aprobó la primera ley española de interrupción voluntaria del embarazo, en 1985.
Han pasado casi treinta años desde entonces, la sociedad española ha madurado y se ha modernizado. Sin embargo, parece que la reforma de la regulación del aborto anunciada por el Ministro de Justicia –la selección de este Ministerio como responsable del tema es ya toda una declaración de principios- no se conformará con retroceder hasta 1985, sino que dará el salto hacia una apuesta netamente confesional, que nos acercará más a Irán que a Alemania.
Sustraer a las mujeres la capacidad de decidir sobre su maternidad, poniendo esa decisión en manos de otro –sea médico, juez, sacerdote o ministro- es cercenar su autonomía ante una circunstancia que condicionará el resto de sus días. Sólo se puede hablar de libertad e igualdad para las mujeres si se les reconoce el control sobre su cuerpo y su vida, dos cosas que –a veces es preciso repetir lo obvio- son suyas y sólo suyas. De lo contrario se las convierte en una especie de ciudadanas de segunda, adultas sólo a veces, autónomas a medias. Con voz y voto para elegir a quienes gobiernan el futuro de todos, pero sin ellos a la hora de escoger el suyo propio. Esta contradicción es insoportable en una sociedad avanzada. La igualdad y la libertad no son opcionales en democracia, y sin derecho a decidir sobre su maternidad, las mujeres ni son libres ni son iguales.
Negar a las mujeres la capacidad de elegir en este campo no es crearles un engorro adicional, otra “blusa con botones en la espalda”. Es infinitamente más grave. Es imponer una camisa de fuerza –nunca mejor dicho- al 50% de la ciudadanía española, y reconstruir una muralla que ya había caído.
Señor Ministro, en esto, nosotras decidimos.
 
 
SANDRA LUCAS TRIVIÑO C1